
perpetrada en la ciudad de mis libros,
encuentro un resquicio de luz,
al final de un pasillo,
de ondulaciones y silencios vacios,
me quedo rota en la soledad,
de un retrato de mi propia comunion,
con el recuerdo,
un mar de palabras,
asolan mis dias,
acequias de ecos retumbantes,
que regresan errando,
a mis parpadeantes latidos,
dormidos, acaecidos inciertos y perdidos,
difusas son las canteras,
que van a parar a mi alma dormida,
la cancela de mi puerta,
se volvio a cerrar,
para que el viento no sopese,
mis respuestas,
para yacer entre nubes de algodon,
como aquel dia en que tus labios,
rozaron los mios,
en perfecta alianza de sueños compartidos...Maria
os dejo otra de mis baladas


