
noviembre de esperantos,
salidos de mis llantos,
donde esa luz cegadora,
miro por el portillo,
inunda mi pasillo oscuro,
desahabitado mi mundo,
contingente de latidos,
camino inciertamente,
a contracorriente,
me dejo llevar por mi alma,
tacita y subyacente,
puerilmente cierro los ojos,
y creo yacer en sueños,
en mi otoño de sigilos y sosiegos,
quiero desprenderme de este dolor,
mas no puedo,
ando adormilada,
buscando las palabras,
ue calmen a mi alma cansada,
de este trasiego de andar por casa,
descalza frente a mi mar,
las puyas de amargura,
danzan a merced mia,
en condolencias paridas de mi corazon,
cual se marchita,
al son de esa melodia inscrita,
en reseñas,
de una paradoja,
mi vida,
azorada busco refugio,
junto al mar,
y en mi barca.....MARIA

Cuídate mucho,mucho María.Te voy a echar de menos.
ResponderEliminarBesos y hasta pronto.
Cuídate un mundo.
Amiga tu noviembre es gris,no te preocupes pronto volvera rosas..
ResponderEliminarNoviembre que acaricia el frío, al caer la noche, y junto a la luna brillante... Guiate por ella amiga..
Besos de brujilla, como siempre es un gusto leerte, tus poemas siempre llevan un significado, una reflexíon....
Interesante y bella visión de noviembre, un mes que, al menos para mí, es el más importante del año. Hermoso poema!
ResponderEliminarMuchas gracias por tu visita.
BESOTES GUAPA!
Bonito poema tesoro, melancólico y lleno de sentimientos..
ResponderEliminarCuidate querda gaviota!!
Besos Maria
Cuando puedas mira,mi última entrada.
ResponderEliminarUn millón de besos.
Mi querida Gaviota, que debería poder volar libre y transitar cielos y firmamentos, pero a quien le han cortado las alas ese dolor profundo y ese sufrimiento continio que vive su corazón... Si pudieras, al menos, arreglar una de ellas, cuenta una leyenda que Dios creó a todos los seres humanos con un solo alita y que, para poder volar, debían encontrar a otro humano que deseara abrazarse a ellos para formar el par... Su objetivo es que los hombres aprendieran a vivir en paz y armonia, pero lo que era leyenda en polvo de estrellas se quedó... Y yo te la recuerdo ahora por si quieres mi alita y deseas que nos abracemos para remontar un vuelo de amor y cuzar juntas todos los cielos del mundo buscando una solución a nuestros problemas... Porque desde fuera de ellos, mirándolos de lejos, suele ser más fácil darte cuenta de cuál es el mejor camino a seguir para encontrar la clave que ponga fin a tu dolor y a ese sufrimiento que te está desgarrando el alma como si miles de cuchillos rasgaran el más hermoso vestido de raso azul... Aquí estoy, y seguiré estando para ti... Simplemente porque te quiero...
ResponderEliminarhoy quiero corresponder a tu visita, y me encuentro un noviembre triste,
ResponderEliminarel poema hermoso, aunque triste,
espero y deseo no vaya acompañada esa tristeza de un desánimo personal
y si así fuera que esfuerces por remontar el vuelo, que todos intentamos hacerlo una y mil veces,
encantada de entrar en tu espacio, alegreo veo una buena amistad compartida con Marta,
te seguiré leyendo, esperando encontrar un diciembre más alegre,
bss
Es bueno vivir cada estación, amiga mía. Las más grises y tormentosas nos hacen valorar aún más le belleza de las estaciones cálidas. El tiempo va tan deprisa que, cuando queramos darnos cuenta, ya será primavera.
ResponderEliminardos abrazos, amiga gaviota
Ojala que siempre hallemos un refugio para nuestros miedos. Un refugio donde no existan o desaparezcan.
ResponderEliminarBesos
El otoño como tu poema, es melancolico pero precioso.
ResponderEliminarTe deseo buen fin de semana.
Besitos.
Gaviota, ojalá pudiera llenarte una cajita con un poco de mi luz para enviártela y que pudieras iluminar tu camino.
ResponderEliminarBesos
¡Buena opción es refugiarse junto al mar, Gaviota!
ResponderEliminarA mí, tampoco me ha gustado nunca el otoño, pero con el tiempo, he aprendido a encontrar la parte positiva de esta estación, que tambien la tiene.
Espero que esa melancolía que aflora en tu poema, se disipe poco a poco, y empiecen a retoñar nuevas flores sueños, que no entienden de climatología.
Recibe mi aplauso y mi abrazo.